Hace unos días un puñado de amigos decidió crear la Plataforma “Si a Virginia Maestro”. Queríamos reflexionar y crear opinión sobre el complicado mundo de la Música en la España actual, defender la música de autor y, especialmente, gritar a los cuatro vientos nuestro deseo de poder disfrutar plenamente de la creatividad total y del talento libre de Virginia Maestro. Fueron unos días fantásticos los previos al nacimiento de esa plataforma. Y una noche muy larga la anterior. Durante las pocas horas de vida que tuvo la iniciativa, nos sentimos verdaderamente orgullosos porque nuestro objetivo era, básicamente, crear ilusión acerca del futuro musical de Virginia y ofrecerle a ella y a su empresa un aval importante sobre las enormes esperanzas que tenemos depositadas en una artista tan singular como es Virginia Maestro.
Pensamos firmemente que Virginia no es una cantante más. Creemos que tiene unas cualidades tan especiales para la música (a nivel creativo e interpretativo), que merece un voto de confianza por parte de quien corresponda. Estamos convencidos (cada día más) de que la Virginia de Casagrande o la de Costello será la que logrará tarde o temprano ganarse un lugar prestigioso en este difícil mundillo musical, repleto de trabas y dificultades. Virginia no sólo tiene un talento inmenso; es, además, un talento único y personal. Ojalá todo el mundo que trabaja para su futuro (incluida ella misma) estuvieran convencidos todo el tiempo de ello.
Durante unas horas, como os decía, nos sentimos muy orgullosos de nuestro empeño. Nos seguimos sintiendo orgullosos de lo que hicimos y por qué lo hicimos. Decidimos cerrar porque nos pidieron confianza. Y no es que nos fiemos demasiado de las discográficas (yo personalmente no me fío nada de Sony ni de ninguna otra major), pero respetamos esa confianza y, bajo ningún concepto, podríamos perdonarnos hacer algo que pudiera incomodar a Virginia con respecto a su empresa. Si estábamos dispuestos a hacer cualquier cosa por ayudarla… ¿cómo no íbamos a estar dispuestos a marcharnos para no perjudicarla?
Hace unos días, uno de los mejores amigos que he encontrado en este último año y medio gracias a Virginia, me decía que él siempre esperó a Virginia Maestro. Que llevaba toda su vida esperándola musicalmente. Eso me conmovió. Yo, en cierta forma, también creo que llevaba toda mi vida esperándola. Ningún otro cantante o compositor me produce la emoción que me transmite ella cuando es verdaderamente ella.
Yo le debo muchísimo a Virginia. Mucho, de verdad. Ella me ha devuelto la ilusión de creer en algo extraordinariamente bello. Esa ilusión la llevaré ya siempre conmigo. Y eso es algo que nunca sabré agradecerle. Como tampoco sabré cómo agradecerle la cantidad de buenos amigos que he conocido aquí en este barco y en Labuat.es gracias a ella. Por cierto, Virginia, déjame que te de un último consejo. Bueno, más que un consejo es un simple comentario: no existe en este país ningún artista que tenga un foro de opinión como el que tú tienes en Labuat.es. Ni de lejos. Y te hablo de cualquier tipo de artista, no sólo músicos: actores, deportistas, etc. Te lo aseguro. La generosidad, la inteligencia y la capacidad crítica, educada y constructiva que se respira en un lugar tan maravilloso como ese son tu mejor apoyo. Te lo digo con el corazón.
Y permíteme, esta vez sí, un último consejo: Cree en ti. Es algo que te he dicho muchas veces durante este año y medio, pero me gustaría hacerlo una vez más. Lucha por tu música, por esa música que sientes y que es parte de ti; lucha por ser fiel a ti misma y a tus sueños. Y, por favor, no tengas prisa. Cuando algo es bueno, acaba por llegar el reconocimiento que merece. Si no es hoy, será mañana. Si no es en un sitio, será en otro. No te apures. Llegará.
Yo seguiré la carrera de Virginia Maestro con la misma atención y la misma ilusión que hasta ahora, os lo prometo. Pero lo haré en silencio. Espero que lo entendáis. Estoy agotado y necesito un descanso. Necesito ver las cosas desde la distancia. No voy a decir que jamás volveré a escribir nada sobre Virginia y su música, porque eso sería, probablemente, mentirme a mí mismo. Pero, de verdad, necesito apartarme un poco. Sólo un poco, os lo prometo. Seguiré pendiente de ella. No sé si fue Ortega y Gasset quien dijo aquello de: “Se puede escribir sobre cualquier cosa, pero se escribe mejor sobre aquello que se ama”.
Quiero daros las gracias nuevamente a todos los que me habéis acompañado estos 18 meses en este largo viaje. Os llevo en mi corazón y os buscaré cuando decida echar al mar otro barco, quizá más pequeño que éste, seguramente distinto. Os pediré, si no es mucha molestia por mi parte, que me ayudéis a decorarlo y volveremos a charlar en el calor de la trastienda. Espero que sea pronto.
Quiero dedicaros esta última canción a vosotros y a ese grupo de amigos que, al menos por unas horas, soñaron con hacer algo extraordinario. Unas personas que me han asombrado y emocionado por su capacidad de esfuerzo, su ilusión y su colosal generosidad. Unos amigos para siempre que, en definitiva, están convencidos (como yo), de que la música puede ser maravillosa. Me embarcaría con ellos en cualquier otra aventura sin dudarlo.
Odio las despedidas así que voy a hacerlo rápido, que esto me está quedando ya un poco largo…
Hasta que volvamos a encontrarnos: cuidaos mucho. Cuidad también de Virginia. Hasta siempre.
Ah, y lo más importante de todo: sonrían por favor.









